miércoles, 18 de mayo de 2016

Tango Guillermo Rico Argentina


Tango:

Como hombre de tango se lo identifica por haber sido cantor de Francisco Canaro quien, muy brevemente, dio su opinión sobre sus condiciones, seguramente con una sonrisa, pero sin faltarle a su pensamiento: «Fue un gran imitador de cantores, que gustaba más con la voz de los otros que con la propia». Sin embargo, en sólo diecisiete meses, dejó registrados en el disco 25 temas y diez años más tarde, ya solista, siete más, cifra que no alcanzaron muchos de los tantos vocalistas que tuvo Canaro. Porque en su definición El Kaiser tenía razón. Rico llegó a su orquesta proveniente de un conjunto humorístico y el público, no muy exigente o complaciente con el estilo del maestro, lo aceptó más por sus antecedentes artísticos que como cantor de tangos. Fue un vocalista de fuerza, de voz potente, pero carente de brillo, de discreto fraseo y restringido para cualquier tipo de fiorituras. De allí que gustaba más cuando imitaba. Pero recuperaba terreno con su imagen de muchacho simpático y pintón. De buena estatura, morocho, atractivos rasgos y una sonrisa compradora. Se inició cantando en clubes de barrio, Promediando los años 30. Su nombre llega a Mario Pugliese —Cariño—, creador del entonces popular conjunto humorístico-musical Los Bohemios y marcha con ellos para presentaciones radiales y giras por el interior del país. El pianista era Oscar Sabino. Los Cinco Grandes del Buen HumorEn 1940 la numerosa troupe, más humorística que musical, comandada por Tito Martínez del Box, La Gran Cruzada del Buen Humor, lo incorpora a su elenco. Radio Belgrano y locales de espectáculos cuentan con su presencia. También con ellos aparece por primera vez en el cine en 1943. Fue en El fabricante de estrellas, con Pepe Arias, donde algunos componentes de la troupe aparecen en una escena donde Rico imita a Alberto Castillo y Rafael Carret hace su rutina de «pato». Al año siguiente, Oscar Sabino, vinculado musicalmente a Canaro, lo presenta al director y se incorpora a la orquesta. El gran Pirincho, que estaba en todos los detalles, pensó que cambiando su nombre conseguiría diferenciar al humorista cantor del cantor de tangos. Con ese fin propuso que se llamara Guillermo Barragán y luego Guillermo Peñaflor, pero ninguno le gustó al cantante. Finalmente, horas antes de debutar en Radio Belgrano mandó a imprimir en la cartelera: Guillermo Coral y punto final. Así se lo conoció durante este período. El otro vocalista era el uruguayo Carlos Roldán. Debuta en el disco cantando el vals de Sabino, “Incomprensión”. Mas tarde Roldán es reemplazado por Alberto Arenas. Juntos intervienen en las múltiples presentaciones del maestro y también en la revista musical de 1945 El tango en París, de Enrique García Velloso. Allí canta, a dúo con Arenas, la milonga “Serafín y Julia Paz”, a dúo con la actriz Alicia Vignoli el vals “No llores más” y solo el tango “Niebla”, que previamente Canaro con el cantor Roberto Maida había grabado, con otra letra, con el título de “El que a hierro mata”. Cuando deja la orquesta interviene en la película No salgas esta noche, estrenada en enero de 1946, allí sólo aparece cantando el tango “El irresistible”. Los Cinco Grandes del Buen HumorVuelve a La Gran Cruzada del Buen Humor, para participar en otra película, Cuidado con las imitaciones (mayo de 1948). Poco después se produce una transformación en el grupo y aparecen Los Cinco Grandes del Buen Humor, que queda conformado por Rico, Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol y Juan Carlos Cambón, este último por años vinculado al tango con su piano acompañando en varias giras a Mercdes Simone y creando el Cuarteto Los Ases. La trayectoria de los muchachos es exitosa. Radio, teatros, giras por América y España y 12 películas jalonan su recorrido. Es el galán, el que enamora a la muchacha de turno, el que saca de todos los atolladeros a sus disparatados amigos. Salvo la excepción de “Vecinita” (letra suya con música de Enrique Pedreira) en Los peores del barrio, sólo canta para conquistar a la muchacha o haciendo imitaciones según lo requieran los simples argumentos creados para cada una de las películas. Se mantuvieron, con gran éxito, cerca de una década hasta que aparecieron otros conjuntos con fórmulas parecidas y sus recetas sencillas e inocentes para hacer reír —sin trazos gruesos—, se van diluyendo. Deciden separarse y cada uno busca otro rumbo. Al tango siguió ligado a través de esporádicas grabaciones. Su medio de actuación fue la televisión, en programas musicales donde oficiaba de presentador y, a partir de una experiencia en 1973, continuó como actor de reparto en comedias costumbristas. Así hasta el presente, aunque cada vez más espaciadamente con sus más de 80 años a cuestas. En los últimos años, no perdió la sonrisa ni la mirada de sorpresa en los papeles que le tocó interpretar. En esos gestos se sigue conservando el personaje que realmente nos legó, no el de cantor de Canaro, sino el del conjunto cómico que lo consagró, Los Grandes del Buen Humor. El que suscribe, como tantos de mi generación, recordamos con afecto y nostalgia esos lindos tiempos de tango y alegría.

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Rosa Gracia Administradora

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