jueves, 22 de septiembre de 2016

Tango Ángel Sica Uruguay


Tango:

Despertó tempranamente a la música logrando muy joven consagrarse profesor de piano. «Yo estudié para tocar el tango», expresó entonces a alguien que le preguntara a qué género se iba a dedicar. En un cine de la barriada de la Unión tuvo sus primeras actuaciones en la época del cine mudo y ya en 1926 forma parte de un terceto junto al violinista Federico Lafémina y el bandoneonista José Laina (Bachicha) para acompañar a la cancionista Lucy Clory en la revista Guarda con la atropellada que se representaba en el Teatro Royal, en la calle Mitre, al costado del Teatro Solís. La siguiente etapa ha podido ser documentada por la invalorable colaboración del Sr. José Marín Lorenzo, que actualmente es Consejero de la Sociedad Uruguaya de Intérpretes y se desempeñó como bandoneonista en el sexteto Sica-Maquieira, formado en 1928. Inicialmente Ángel Sica (piano) y Francisco Maquieira (bandoneón) dirigían acompañados por Arnoldo Rodríguez a quien se le conocía por el sobrenombre de Pantalón, Américo Perelló (primer violín), Hugo Pereira (segundo violín) y M. Estella (contrabajo). Al año siguiente nuestro gentil informante sustituía a Arnoldo Rodríguez. Actuaban en los cines Victoria y Las Delicias, a mediodía en el Café Tupí Nambá y los trasnoches en el cabaret Chantecler. Era un conjunto de estilo decariano y muy ensayado. Por entonces Sica y Maquieira publican el tango “Qué hacés gigoló” con letra de Romeo Yorio en edición de Juan Feliú e hijos. Los directores toman caminos artísticos distintos y Ángel Sica, con Francisco Panedas, emprendieron una larga gira en enero de 1931 cuya primera etapa fue Río de Janeiro, para presentarse luego en más de cuarenta ciudades brasileñas. Consignamos los nombres de aquellos pioneros que fueron, a nuestro juicio una única y sorprendente tournée de músicos uruguayos por América y Europa. Ángel Sica (pianista y director), Francisco Panedas (bandoneón y director), Arnoldo Rodríguez (bandoneón), Julio Carrasco y José Alberto Ladart (violines). Se presentaron luego en Georgetown, capital de la Guayana inglesa y luego en Cayena, Guayana francesa donde Ángel Sica escribe un tango dedicado a dicha ciudad y tituló “Cayenne”. Pasaron luego a Venezuela y promediando 1931 se trasladaron a España. Varias semanas de actuación en el Teatro Cómico de Barcelona, una breve presencia en Melilla en el norte de África y nuevamente en Barcelona, esta vez en el dancing El Gato Negro, donde Lucio Demare tentó a Sica para que el sexteto Sica-Panedas y su propio conjunto, que encabezaba con Irusta y Fugazot emprendieran una gira europea. La proposición fue aceptada, transitaron juntos más de un año. Durante su estadía en Barcelona el conjunto Sica-Panedas grabó discos Delfus y también tuvieron actuación en el cine sonoro español en la película Los últimos días de Pompeya, valiosos detalles que consigna la revista Cancionera, al regreso de Ángel Sica, en su edición del 5 de julio de 1933. Cumple el celebrado pianista una etapa en la orquesta Agapios-Perelló que luego se conocería artísticamente con Nicolás Agapios como único director. Se desvincula transcurriendo 1937. Convoca destacados músicos y forma una excelente orquesta. Trabaja incesantemente. En 1937 su orquesta es figura principal en CX 30 Radio Nacional, emisora en la que cumplió casi toda su actuación radial. Su primer cantor fue un excelente intérprete: Alcides De María y Mabel Ortiz sería su cancionista en 1938, Violeta Gómez en 1939 y Gloria Grobba en 1944. En 1941 había grabado un disco en la primera tanda realizada por la empresa uruguaya Sondor, una de cuyas faces contiene su tango “Meditación [b]”, con versos de Alcides De María. Ángel Sica fue, en la década del 40, importante colaborador de la orquesta del violinista Roberto Lurati. Su espíritu andariego lo impulsa a viajar, en 1947 a Río Grande do Sul, contratado para una larga temporada por la boite-casino de Passo Fundo al frente de un sexteto que dirige y arregla, acompañado por Pedro Casella y N. Cabral (violines), Arnoldo Rodríguez y Sócrates García (bandoneones), Alfredo Peña (contrabajo) y Jorge Escalada como vocalista. Da a conocer su tango “Un soñador” en el carnaval de 1950 cuando compartía el cartel con la famosa agrupación de Xavier Cugat (Teatro Solís), y al año siguiente actúa en el Restaurant Municipal del Prado con el cantor Carlos Dumas y también en los famosos bailes que se realizaban en la sede del Club Colón, en la Av. San Martín y Fomento. Entendemos suficientes los apuntes que preceden, para dejar en evidencia la vida artística de un gran tanguero. Era, además un excelente solista de piano. Nuestro querido amigo el maestro César Zagnoli nos aportaba un dato inédito sobre Ángel Sica, diciéndonos que ensayaron juntos un dúo de pianos y que la idea no tuvo concreción porque Sica se accidentó al bajar del palco y todo quedó en la nada. Sólo perduró el inalterable aprecio que ambos se profesaban. No lo atrajo demasiado la composición, pero su ficha autoral en AGADU reúne catorce temas. El último, “Milonga criolla” que comparte con Miguel Villasboas fue registrado el 11 de marzo de 1965, unos años antes de que se produjera su sentido deceso el 22 de setiembre de 1969.

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Rosa Gracia Administradora

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