domingo, 2 de abril de 2017

Tango Osmán Pérez Freire Chile


Tango:

Este pianista chileno es uno de los pilares de la música trasandina de fines del siglo diecinueve y de las primeras décadas del veinte. Sus composiciones atravesaron las fronteras de su tierra y tuvieron gran repercusión en América y España. Pertenecía a una familia de la clase alta, su abuelo materno, el general Ramón Freire, fue presidente de Chile y uno de los comandantes del ejército del General José de San Martín. Su padre era médico, se llamaba Cornelio Pérez Bustos. Su madre, Mercedes Freire, era muy aficionada a la música y fue decisiva en la vocación de su hijo. En 1891, su familia abandonó Chile a causa de la guerra civil —que le costara la vida al presidente Juan Manuel Balmaceda— y se instaló en Mendoza. Fue un hombre culto e inquieto. Su inspiración musical fue amplia y versátil. Compuso canciones folclóricas de estirpe tradicional, obras populares, temas clásicos y también, muchos tangos. Es uno de los ejemplos más claros que avalan nuestra teoría que la aristocracia y las clases altas en general, no denostaban al tango. En la Antología del Tango Rioplatense del Instituto Carlos Vega encontramos algunas aristas interesantes de su labor: «En 1910, comenzó la publicación mensual del Álbum Musical Centenario, que se vendía por suscripción entre gente de su posición, y en el cual se complacía en incluir tangos suyos junto a las últimas novedades en música de salón argentina y europea. Obras de Rosendo Mendizábal, Alfredo Bevilacqua y otros nombres por el estilo aparecieron en las páginas del lujoso álbum, que al fin pereció por ahogo económico. «Osmán Pérez Freire ideó un original sistema para facilitar la lectura musical y la ejecución de tangos, bastante mal comprendida en su época por los pianistas de familia. Consistía éste en unas tenues líneas verticales (ocho por compás, o sea una por semicorchea) intercaladas simétricamente entre las barras de compás. «En el tango “Andate a Punta del Este”, publicado en el número de septiembre de 1910, escribió en una nota al pie de la página: “Este nuevo sistema empleado por primera vez e indicado por el Álbum Musical Centenario, facilita al ejecutante la interpretación exacta del ritmo que observa el tango criollo”.» Pero su singular trascendencia provino de una canción que obtuvo repercusión internacional y cuyo título va unido a su nombre para siempre: “¡Ay, ay, ay!”. Tan fuerte llegaron al público los versos de esta melodía, que sirvieron de inspiración a otros grandes artistas. Por ejemplo, a sus compatriotas Víctor Jara con la letra de “El cigarrito”, o Violeta Parra con “Que he sacado con quererte”, o al mejicano Quirino Mendoza con “Cielito lindo”. En 1913, conoció a Carlos Gardel y a José Razzano a quienes les ofreció su tema “Ay ay ay”, que el dúo grabó tiempo más tarde. También actuó en la radio junto a Roberto Firpo. Participó en el cine en una película del famoso director alemán Fritz Lang, titulada Doctor Mabuse, año 1922, en el que la música de fondo es un shimmy de su autoría. Además, al año siguiente, fue uno de los principales animadores en el debut de Radio Chilena donde cantó su ya popular, “Ay ay ay” e hizo el discurso inaugural. Luego de una larga residencia en la Argentina donde se casó con una muchacha uruguaya, María Adela de Lara y tuvo dos hijas, decidió viajar a España donde vivió y trabajó intensamente, hasta su temprana muerte en 1930. Su actividad en la península lo relacionó con el Rey de España don Alfonso XIII, quien adoptó para el cambio de la guardia real de su palacio, el “Himno del soldado español” de Pérez Freire. Además, le dedicó al monarca su tango, “Alfonsito”. Compuso más de trescientas obras. Entre los tangos podemos citar: “Canillita [a]” (con letra de Antonio Viergol), “Capitán Arocena”, “Conde Orsini”, “El beso de muerte”, “El mascotón”, “El triunfo del tango”, “Entre dos luces”, “Está muy del Centenario”, “Guarda con el automóvil”, “Horas felices [b]”, “Maldito tango” (con letra de Luis Roldán), “Mar de fondo [b]”, “Media luna”, “Meta merengue nomás”, “Mi nene”, “Mi regalona”, “Mi reina”, “Mi ricurita”, “Mi tirana”, “Pan criollo”, “Probá que te va a gustar”, “15 días de filo”, “Trade mark”. Con Viergol firma también dos conocidas tonadas: “El delantal de la china” y “La tranquera [b]”, y el cuplé “La telefonista [b]”. Asimismo, le pertenecen los estilos “Por tu ausencia”, “Bajo el alero [b]”, “El conscripto”, entre muchas otras páginas de diversos géneros.

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Rosa Gracia Administradora

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