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jueves, 1 de septiembre de 2016

Tango Alberto Cuello Argentina

Tango:

Nació en la provincia de Buenos Aires, en Carmen de Areco, y sus padres se llamaban Juan y Sara Álvarez. A los 20 años se inició en la agrupación dirigida por el violinista Mario Azzerboni, pasando luego por varias formaciones: el cuarteto de Juan Bongioni, las orquestas de Héctor D'Esposito —con la que hizo giras por el interior del país junto a la cancionista Raquel Mayo—, la de Aquiles Roggero, hasta que el 1 de septiembre de 1964 debutó con la de Alfredo De Angelis, en el Club Ferrocarril Oeste de Trenque Lauquen, oportunidad en la que también hizo su ingreso el cantor Carlos Aguirre. Dos días después, la orquesta y sus nuevos cantores, se presentaban en Radio El Mundo, en el último ciclo del mítico programa El Glostora Tango Club. Es importante destacar que Cuello y Aguirre entraron en reemplazo de dos de las destacadas voces que tuvo el maestro: Juan Carlos Godoy y Roberto Mancini. Llegó al disco en octubre de ese mismo año, con el tango “Sombras... Nada más!” cuyo reverso contiene el instrumental, “Fuegos artificiales”. Entre 1964 y 1969, grabó con El Colorado de Banfield 14 temas como solista y 3 en dúo con Aguirre entre los que se destaca la milonga “No hay palenque en que rascarse”. Debemos resaltar una peculiaridad, Cuello tuvo que encarar un repertorio ecléctico con temas de orígenes muy diversos. Y hago esta aseveración porque grabó tangos nuevos, surgidos de la inspiración de compositores jóvenes o no habituales en el género; también, alguna canción de moda arreglada en tango, como “Quiero llenarme de ti” de Sandro, todo esto enredado con otras páginas muy anteriores pero poco conocidas. Por nombrar algunos ejemplos, desfilaron por su repertorio: “A usted señorita” de Osvaldo Rizzo y Félix Arena; “Juntitos vos y yo” de Wenceslao Cinosi y Carlos Antonio Russo; “Porque yo quiero” de Salvatore Adamo; “Siempre te recordaré” de Yaco Monti; “Antes que salga el sol” de Héctor Palacios y Primo Antonio; “Tan sólo cuatro besos” de Américo Pinella y Juan Bernardo Tiggi y “Se alquila un corazón”, vals de Isabel De Angelis, Nino Fassa y Leandro Primerano y su último registro en marzo de 1969, “Vals de verano” de Salvatore Adamo. Evidentemente, eran momentos difíciles para el tango y De Angelis intentó hacer algo distinto que atrajera a la juventud. No creo que haya sido una idea acertada. Luego de los bailes de carnaval, se desvinculó de la orquesta —siendo sustituido por Julián Rosales— y al poco tiempo inició una gira por el interior del país. A principios de la década siguiente, volvió a los estudios de grabación e hizo un disco larga duración para el sello Magenta, titulado Tango cantado. Asimismo, fue invitado a participar en el Canal 9 de televisión, en el programa Grandes Valores del Tango. Luego realizó una prolongada gira por Chile, Perú, Colombia y Uruguay. En 1976, a raíz del fallecimiento del maestro Juan D'Arienzo, su último primer bandoneón, Ernesto Franco, armó una orquesta que llamó Los Reyes del Compás y contrató como cantantes a Alberto Echagüe y a Cuello. Debutaron en El Viejo Almacén y se presentaron en varios locales de la noche porteña, entre ellos: Caño 14 y La Viruta. Volvió a grabar como solista para la compañía CBS-Columbia, compartiendo un disco con el cantor Héctor Pacheco, titulado La embajada del tango. En 1978, se presentó en Canal 11, en el recordado programa dirigido por el notable conductor, Hugo Guerrero Marthineitz. Lamentablemente murió muy joven, con apenas 43 años a causa de un infarto.

jueves, 18 de agosto de 2016

Tango Osvaldo Schelotto Argentina

Tango:

Su nombre se hizo popular cuando más populares eran Juan Caldarella y Renzo Massobrio, dúo atractivo, de buen éxito y mucho trabajo y grabaciones. Luego, se incorporó Schelotto y se denominó trío. También fue un cuarteto y algunas veces un quinteto. El cuarto supo ser Elvino Vardaro, pero siempre la denominación de trío. Uno el serrucho, otro la guitarra y el piano más el violín de Vardaro cuando se integraba. De acuerdo al sello con el que grabaran fueron Trío Pampeano, Trío Los Nativos o bien Trío Los Provincianos. El aprendizaje de piano y música, hasta donde alcanzara se lo brindó la tía paterna Sara, se perfeccionó trabajando. En 1927, debutó en el Cine Las Familias con la orquesta Villarreal-Britos. Al año siguiente se desempeñó con el trío completado por Norberto Péndola (bandoneón) y Ramón Chozas (violín). Se presentaron en la primitiva Radio LOY Nacional —con el tiempo, LR3 Belgrano— cuando sumaron a Cipriano Nava (bandoneón) y Ernesto Baratucci (violín), para acompañar a los cantores Carlos Viván, Raquel Notar, Lita Bianco, Loreta Darthes y Juan Alessio. En 1929, se integra a la orquesta de Adolfo Pérez Pocholo que se presentaba en la misma radio. En 1930, animó los bailes del Club Boca Juniors como integrante de la orquesta de Juan Maglio. En 1931, formó parte del Trío Nava-Baratucci-Schelotto, denominado pomposamente Orquesta Schelotto. Además, formó una jazz bajo su nombre para secundar las presentaciones del mago Fu-Man-Chú. En 1932, nuevamente con Maglio, en una formación con elementos juveniles y la voz de Roberto Arrieta, para actuar en el Club Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque. Luego pasó al grupo formado por Alejandro Scarpino y después estuvo con Vicente Romeo. Fue el pianista de la jazz Hollywood. Luego por las radios Prieto y Argentina hizo música clásica con el violinista Mario Latero y el violonchelista Juan Castelví. Su labor como se observa fue profusa, pero siempre marchando por una segunda línea de importancia, salvo con Maglio, no llegó a las grandes orquestas. Con experiencia y con trabajo a pleno, a partir de 1942, comenzó a poner fin a su carrera, de lunes a sábados era empleado en la casa Peuser y el fin de semana despuntaba el vicio musical. Fue compositor de numerosos temas, entre ellos los valses “Corazón ingrato [b]”, con letra de Juan Buscaglia; “Reproche de amor”, con Mary Franco; “Caminito de la iglesia”, a medias con Roberto Guisado y letra de Roberto Torres y “Castillo encantado”, con letra del editor Bernardino Iadarola, que utilizó el seudónimo de Adolfo Crosa.

Tango Nicolás Rossi Argentina

Tango:

Hermano del gran actor Enrique De Rosas, cuyo nombre era Domingo Russo, las actividades artísticas de éste influyeron en todos sus hermanos que abrazaron la misma carrera integrando su compañía casi permanentemente. Aprendió guitarra de oído y como sabía interpretar con gusto las cosas criollas debutó como cantor por el año 1914 en el Teatro Casino. Solo o formando el dúo Rossi-Secreto actuó haciendo varieté en cabarets, cafés y numerosos otros locales de la capital federal, provincias de Buenos Aires y Santa Fe, lugares que tiempo después recorrió integrando el conjunto gauchesco de Arturo Mathón. Fue acompañado en sus cantares por los guitarristas Carlos Orlando, Luis Arrieta y el bandoneonista Emilio Loduca, hermano del famoso Vicente Loduca. Actuaba en la glorieta La Gran 7, de la calle Jujuy, del barrio Pichincha de Rosario por 1923, cuando se le apersonó un muchacho que gustaba cantar y quería llegarse hasta Buenos Aires a probar fortuna; ese joven era Agustín Magaldi, a quien llamó desde la capital semanas después y lo acogió en su bulín de la calle Ramón Falcón, que resultó ser el primer refugio porteño del que fuera luego la voz sentimental de Buenos Aires. Allí formaron el dúo Rossi-Magaldi para actuar por año y medio en diversos locales y alguna radioemisora que fueron la base donde asentó Magaldi su popularidad. Como actor debutó en 1917 en el Teatro Excelsior, con la compañía Enrique De Rosas-Luis Arata, con la que realizó giras por Rosario, Santa Fe, Córdoba; compañía que tenía para fin de fiesta el dúo Gardel-Razzano. Casi siempre actuó junto a su célebre hermano, pero también lo hizo en las primerísimas compañías de Angela Tesada, Héctor Calcagno, Domingo Capelli, César Ratti y alguna otra en los mejores teatros. Cuando aquella recordada tournée a España de fines de 1923 por la compañía de Matilde Rivera y Enrique De Rosas, él también tomaba parte de la misma pero llegó hasta Montevideo nomás; la enfermedad de su esposa lo obligó regresar a Buenos Aires privándole de aquella gira donde iban Carlos Gardel y José Razzano con Ricardo y Barbieri. A los celebérrimos cantores los conoció cuando actuaba por 1917 en el Teatro Marconi. El teatro se hallaba cerca del Café de los Angelitos, lugar habitual de reunión del dúo que cuando no actuaba se acercaba a aquélla sala para conocer las novedades. Por 1924 compuso su primera canción, “Aquella palomita”, que llevó a Gardel en una de sus noches de aquel famoso café: «Carlitos... tengo una canción para vos... Escuchá». Gardel escuchó... y le dijo conformándolo: «Linda Nico... Llevásela a los negros (por Barbieri y Ricardo), para que la preparen y veremos qué vamos a hacer». A pesar de no haber sido publicada, quedó impresa en discos a dúo por Gardel-Razzano. A los años publicó tres o cuatro más que interpretó frente a los micrófonos de las radios Splendid, Belgrano, El Mundo y otras, su hija la estilista Margarita Silvestre. Incursionó en el cine actuando como actor o guitarrista en las películas: Hermanos, La cabalgata del circo, María de los Ángeles. Nicolás Rossi nació en Buenos Aires (San Cristóbal) el 18 de agosto de 1895.

Tango Hugo L'Eveque Argentina

Tango:

Del mismo barrio de Betinoti, el cuñado de éste, Alberto Guarino le enseñó a tocar la guitarra cuando andaba en los diez u once años de edad. Con el tiempo perfeccionóse pero de oído pues nunca aprendió música. Unido a su hermano Raúl, buen bandoneonista que tenía una orquesta, a veces quinteto, sexteto o más, recorrió todos los barrios y a veces salones del centro lo sorprendieron en el quehacer de la milonga en la que actuó unos treinta años. No compuso más de tres o cuatro piezas, todas por 1927; la primera fue el tango “El detective”, que hizo con su hermano quien le llevó al papel “Meditando” que es posterior y por esas cosas de la vida grabara Carlos Gardel. Sucedió que el comisario inspector de Robos y Hurtos de la capital, señor Demetrio Urruchúa quiso festejar su santo y en su casa reunió a mucha gente, entre la cual se hallaban Carlos Gardel, de quien era muy amigo, los guitarristas Ricardo y Barbieri, Francisco Martino, el periodista del diario La Razón, señor Madero, Eugenio Cárdenas y muchos más. Para amenizar el baile se llamó a la orquesta L'Eveque que en su largo repertorio, como era lógico, tenía al tango aludido. La ejecución del mismo, música solamente, llamó la atención de los presentes y por supuesto también de Gardel que se acercó a los músicos. Preguntó por el tango, le aclararon a quién pertenecía y pidió a su autor que lo tocara solo en la guitarra. Al terminar la ejecución el cantor lo felicita con su consabido «Tocás lindo pibe. Muy lindo tu tango». Intervino a continuación el periodista Madero sugiriendo a Carlitos que lo incluya en su repertorio, pero como carecía de letra le pide a Cárdenas: «Eugenio, escríbale Ud. la letra». Se llevaron el manuscrito, y al tiempo apareció a la venta el disco de Gardel con su tango; lleno de orgullo adquirió varios y regaló a parientes y amigos con gran satisfacción. Fue en esa fiesta que vio por única vez en su vida al inolvidable y grande Carlos Gardel. Su hijo, también Hugo L'Eveque, tuvo un conjunto de jazz de exitosas actuaciones en radios y bailes. Hugo L'Eveque nació en Buenos Aires (San Carlos) el 18 de agosto de 1901 y allí falleció el 17 de agosto de 1971.

Tango Ernesto Famá Argentina

Tango:

Famá nació en Buenos Aires en el barrio de San Cristóbal. Su voz nos dejó más de trescientas grabaciones y bien se lo puede considerar, sin haber sido el primero, el estribillista por antonomasia. De tal cantidad de registros no superan los veinte, aquellos en los cuales interpreta la letra entera. No fue la suya una voz para destacar, tampoco su estilo que no difería del de sus colegas de entonces, incluso su afinación no era perfecta. Pero su inquietud artística, que le venía desde muy chico y su simpatía, además de una agradable presencia y un buen padrinazgo lo ubicaron en los primeros lugares de su época. Comenzó en el teatro, después cantó con Osvaldo Fresedo y, brevemente, con Carlos Di Sarli. La unión con Francisco Canaro, que le deparó giras, radio y obras teatrales que duraban un año, hicieron posible su ascenso a la fama. La popularidad de Canaro fue inmensa en su apogeo y Famá participó en esta etapa consagratoria, uno de los capítulos de oro de nuestro tango. No obstante la cantidad de grabaciones, su trayectoria no fue extensa, apenas catorce años en el quehacer artístico, a los treinta y cinco años ya estaba retirado del espectáculo. En el mes de julio de 1977, nuestro amigo, el historiador Oscar Zucchi le realizó una entrevista y el cantor nos dice: «Nací en la zona del mercado Spinetto y de muy pibe ya estudiaba canto con el maestro Francisco Corbani. Ocurría que era mi maestro de música en la escuela primaria a la que concurría... Y también era profesor del Teatro Municipal Infantil Lavardén, donde yo era el primer actor y cantor. Fue cuando el presidente argentino era Marcelo Alvear (1922-1928) y yo cantaba en las plazas, en actos organizados por la Municipalidad de Buenos Aires. Me presentaba de smoking blanco y pantalones cortos. Así empecé». Y continúa diciendo: «De muchacho pretendí ser escribano, pero duró muy poco. Abandoné por el gran rey del tango que fue Carlos Gardel. Lo admiraba sin conocerlo personalmente. Mi primer experiencia profesional fue en una obra en el Teatro Nacional. Mi padrino era el jefe de policía, quien me consiguió una prueba en el teatro. Fui un día al escritorio de Pascual Carcavallo, que era el director, que estaba detrás del escenario y allí fue donde me presentó a Claudio Martínez Payva y al músico Atilio Supparo. Se apareció el guitarrista Rafael Iriarte (El Ratita), que le decían así porque era muy chiquito de cuerpo, y canté su tango “Trago amargo”. Acto seguido, como sabía recitar —en el Lavardén tuve de maestra a Alfonsina Storni—, me mandé “Las tristezas del inca” de Santos Chocano. Me aceptaron. Había necesidad de estrenar una nueva obra porque la que estaba en cartel debía bajarse por el embarazo de Libertad Lamarque, ya una gran estrella.» Hablando del debut, nos comenta: «Me ayudó mucho un gran señor, un caballero, que todos los días me llevaba a su casa. Allí se sentaba al piano y ensayábamos dos tangos suyos “Botija linda” y “Margarita Punzó”, era Gerardo Matos Rodríguez. Ambos temas, junto con “Alhaja falsa” de Salvador Merico, quien era a su vez el director de la orquesta del teatro, los estrené en la obra La Rosa de Hierro. «A comienzos de 1928, viajé a París con Osvaldo Fresedo. En realidad tenía que ir Sofía Bozán, pero a último momento no pudo y viajé yo. En Buenos Aires, con Fresedo, no actué en público, sólo hice grabaciones para el sello Odeon. En cambio, en París, inauguramos el cabaret Nouvelle Garrón, en la rue Fontaine, en Montmartre. En seguida visitamos a Gardel, que se había presentado en el cabaret Florida, que estaba abajo del casino de París.» El cantor nos confiesa, en este instante de la charla: «Gardel, después de actuar, se venía con nosotros que trabajábamos hasta las cuatro de la mañana. Cada noche se aparecía con una mujer distinta... Hay veces que mejor sería que algunos se metieran la lengua en otra parte, los que dicen que Gardel era maricón. ¡Qué mujeres! ¡Qué damas! ¡Así, yo también hubiera querido ser maricón! «También estuvimos con Fresedo en el Paramount, en el Lido y, el seis de enero de 1929, fuimos los únicos argentinos, junto a Gardel, que actuamos en el beneficio anual llamado La Copa de Leche, donde asistían los principales artistas y las autoridades del país, incluso el presidente de Francia monsieur Doumel.» Vuelve de París sin Fresedo, sin un peso pero con mucha farra encima. Una vez en Buenos Aires, Carlos Di Sarli le propone grabar con su sexteto y el maestro le preguntó: «¿Estás contento?, y sin esperar respuesta agregó: No te ofendas, y me metió cincuenta pesos en el bolsillo. «Salvado Famá», pensé, era mucha plata. El tranvía costaba diez centavos. «Francisco Canaro, con un gran olfato comercial, me citó para una prueba, estaba la orquesta presente y yo sabía que se iba a grabar. Por elección mía canté “Lo han visto con otra”, no podía fallar llevaba un año cantando este tema con Fresedo. La grabación salió en la primera y única toma.» Luego vino el teatro, donde participa en la obra La Muchachada del Centro, después los carnavales en el Teatro Ópera, todo con gran éxito. A lo largo de su charla puede advertirse que fue un trabajador en el tango, nunca conservó sus grabaciones ni llevó la cuenta de cuantas fueron. Con Canaro grabó alrededor de doscientos cuarenta temas. Una anécdota interesante ocurrió cuando grabó el estribillo de “La que murió en París”, de Enrique Maciel y Héctor Blomberg, en la sala de grabación estaba Gardel para también grabarlo con Canaro, pero con la letra entera. Lo curioso es que no existe constancia de que Gardel haya grabado ese tango. Además de Fresedo, Di Sarli, la Orquesta Típica Víctor y Canaro, también lo hizo con la Orquesta Típica Porteña, la Orquesta Típica Columbia (2 temas), con Juan Canaro y, ya como solista, acompañado por la orquesta de Alberto Gambino en 1936. Con guitarras grabó dos temas “Tardecita gris” (de Ciriaco Ortiz y Juan Sarcione) y el vals “Rosamel [a]” (de Carlos Di Sarli y Héctor Marcó). Intervino brevemente en varias películas, hizo radioteatro, algunas giras más y en su final vuelve a Francisco Canaro, de quien se desvincula en 1940, junto con el cantor Francisco Amor. Ambos formaron la suya, que estaba dirigida por Federico Scorticati, pero no llegaron al disco. Ernesto Famá fue autor y compositor de algunos temas, junto con Luis César Amadori, Antonio Botta, Enrique Dizeo y otros amigos. 

jueves, 26 de mayo de 2016

Tango José Zubiría Mansilla Argentina

Tango:

Por 1920 ó 21 comenzó a escribir canciones cuyas primeras no tuvieron eco y al entreverarse en el ambiente teatral, el maestro Manuel Jovés les puso música a algunas de ellas que fueron cantadas en escenarios porteños. “Cuentas claras” grabado por Azucena Maizani, “Del viejo barrio porteño”, “Clavel rojo”, “Copetín”, “En la huella”, “Inglesita”, “Mañanita risueña”, “Viejo amor”, “Enfundá la mandolina” son sus tangos más conocidos, y también “Tucumanita”, zamba; “Amanecer”, zamba, “Cuando haiga muerto”, estilo; “El poder de las joyas”, cuplé, tuvieron su cuarto de hora. Llevan sus canciones músicas propias, de Alfredo Pelaia, de Julio César Sanders, de Andrés Domenech, de Francisco Pracánico, de Isaías Pittaluga y otros. Recopiló sus versos pero no se animó a publicarlos en un volumen que hubiera sido de superior carácter literario por la calidad de sus poesías y el talento de quien las creó. Para el teatro escribió algo sin sobresalir. Tuvo alguna amistad con Carlos Gardel que ya le había grabado “Viejo amor” cuando le llevó “Enfundá la mandolina”. Al indicarle el tono de este tango, Gardel se manifestó asombrado de su timbre de voz: «¡Qué linda voz tiene usted! ¿Cómo es que no canta?», le dijo. Zubiría nació en Buenos Aires el 29 de julio de 1894 y allí falleció el 26 de mayo de 1959.

Tango Martín Darré Argentina

Tango:

Nació en Buenos Aires, en el barrio de Belgrano. Fue un hombre respetado entre sus colegas músicos, un trabajador del tango con inspiración para embellecer lo que otros habían compuesto, fueran tangos u otros ritmos populares. En ese espacio creativo encontró su lugar, no necesitó de los aplausos del público, era suficiente el reconocimiento de sus pares, por eso las necrológicas fueron dos o tres, unas pocas líneas pobres de contenido, escondidas como relleno en la sección espectáculos de los diarios. Nada más. «Darré ha explorado casi todas las manifestaciones de la música popular urbana. A partir del tango, trabajó en distintas versiones orquestales de obras de Mariano Mores, Sebastián Piana y sobre todo para la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, para ésta, entre tantos arreglos, se sumergió en temas de Chabuca Granda, en unos cuantos de los cantados por Frank Sinatra y en clásicas melodías norteamericanas de Gershwin, Glenn Miller, Cole Porter, Irving Berlin y otros. En 1985 fue jurado para los premios otorgados por la Fundación Konex». Desde 1982 ocupaba el sillón Celedonio Flores en la Academia Porteña del Lunfardo. A menos de un mes de su muerte José Gobello le hizo un homenaje ante sus pares: «Piana fue quien lo acercó a nosotros. Y fue quien entonces nos recordó que se contó a comienzos de la década del treinta entre los primeros músicos que modernizaron la instrumentación del tango. Tenía sólo 16 años cuando forma parte de la línea de bandoneones en la orquesta de Francisco Lomuto. En un año fue el primer bandoneón —ocupando el lugar que dejaba Daniel Álvarez— y el instrumentista del conjunto. Eran los tiempos de Julio Perceval, Julio Rosenberg y Sebastián Lombardo, anteriores a los brillantes Argentino Galván o Héctor Artola. «Darré fue autodidacto, no tuvo maestros. Trabajó para un cultor de música ligera europea, como el director Dajos Bela, al mismo tiempo que ponía mano en las partituras elegidas por otro Lomuto, aquel de «Héctor y su jazz», como lo presentaban. Después tuvo largo tiempo junto a Mariano Mores. «Fugazmente fue director artístico de una empresa grabadora. Entonces citó a Elvino Vardaro para que formara un conjunto y llegara a la sala de grabaciones. Así salió el primer disco en 78 rpm y último que lleva en su etiqueta el nombre del gran violinista. Los temas fueron: “El cuatrero” y “Pico de oro”. Pero cuando se aprontaban para un segundo disco, esto no ocurrió porque la empresa consideró como no comercial el estilo Vardaro, le rescindieron el contrato y Darré renunció». También al describirlo, León Benarós entre otros conceptos expresó: «Antes de conocerlo personalmente me llamaron la atención artículos suyos publicados en la Revista Continente en la cual también yo publicaba. Luego nos tratamos mucho tiempo por asuntos artísticos en SADAIC. «Era un hombre pulcro, impecable, meduloso en sus opiniones. Lo visité varias veces en su departamento de la calle Montevideo 443, cuarto piso B. Su caso me resultaba asombroso. ¿Cómo un hombre como él, por propio esfuerzo, sin estudios musicales de conservatorio, había llegado a dominar el solfeo, la armonía, el contrapunto, la dirección orquestal, hasta capacitarse para entrar en el difícil e intricado bosque de Wagner, en el que con toda facilidad se movía? «Fue quien le dio carácter y estilo a la orquesta de Mariano Mores y fue arreglador y consultor de la Banda Sinfónica de la Armada, de la Banda Sinfónica Municipal y de la Banda Sinfónica de la Policía Federal. Fue un profesional altamente capacitado. «Fue un hombre de bien, que supo también manejarse en muchos momentos con ironía con respecto a algún colega. Cuando en una oportunidad le recordamos que Roberto Firpo, hablando del arreglo que le hizo a “La cumparsita” en el primer momento, antes de su estreno allá en Montevideo, dijo que había incluido en el trío, compases de su tango “La gaucha Manuela”, de 1907, también del Miserere de Verdi. «¡Qué modesto! —nos comentó— del Miserere hay sólo dos notas en “La cumparsita”». «Compuso una buena cantidad de temas entre tangos, valses y canciones de diversos ritmos según figuran registrados en SADAIC, solamente citaremos “Un solo adiós”, que registrara él mismo dirigiendo una orquesta para acompañar a la cancionista Susy Leiva y “La calle maldita”, grabado en 1950 por Osvaldo Fresedo. Pero tuvo un tema famoso que cantaron o tararearon gran parte de los argentinos sin saber quien era su autor. Le pertenece en música y letra la marcha del mundial de fútbol, disputado en 1978 en nuestro país. Pero hubo quien no estuvo conforme con la letra, desconocemos quien fue, pero su comentario fue que exageró con aquello de «25 millones de argentinos jugaremos el mundial».

Tango Enrique Lear Argentina

Tango:

Porteño del barrio de Mataderos, se inició en el programa La peña del transportista. Más tarde forma un conjunto con el bandoneonista Osvaldo Rizzo Pichuquito y el cantor Carlos Cristal. En 1985 graba un larga duración acompañado por la orquesta de Omar Valente, para el que compone el vals “Muñeca de 15 años” en colaboración con Aníbal Marconi y se destacan, entre otros, los tangos “Alma de loca”, “Alguien” y “Destino de flor”. Se destacó como compositor, también en colaboración con Aníbal Marconi, en los temas “Requetebien”, “Igual quiero verte”, “Porque es mío y nada más”, “Vos cobrás para reír” y “Se llama Vos Tango”, este último en homenaje al escenario homónimo, de Villa Lugano y que fuera grabado por el cantor Daniel Olivera. En televisión actúa en el programa El tango del millón, de canal 11, y en Matineé y Siete notas para el tango, por canal 7. En la década del setenta integra el elenco de Grandes valores del tango, de canal 9. Recorre el país en numerosas oportunidades, no hay provincia que no lo haya oído cantar. Sus últimas actuaciones fueron en el Café Tortoni y en su local La Peña de Enrique Lear. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

Tango José de la Vega Barcelona

Tango:

La poesía intitulada “¡Te quiero!” publicada por la revista El Hogar, en 1916, fue la primera de una larga colaboración en ese sentido, en esa y otras publicaciones similares. Por ese mismo año inicióse en la canción popular al escribir la letra del pasodoble “Alhambra” del maestro Ramón Coll. Entre la cincuentena que escribió, hay algunas que tienen músicas de Agustín Bardi, el gran compositor, entre ellas el inmortal “Madre hay una sola”, tango que se mantiene fresco a través de la grabación que del mismo hiciera Carlos Gardel, con quien se vinculó en círculos de amigos comunes y la conservó en peñas y reuniones del ambiente. Al teatro aportó varias piezas: la primera fue en 1918, estrenada en el Teatro Variedades, llamada La décima musa y escrita en colaboración con Francisco García Jiménez. José de la Vega nació en Barcelona (España) el 26 de enero de 1892, llegó a la Argentina en 1912 y falleció en Buenos Aires el 18 de mayo de 1954.

Tango Guillermo Rico Argentina

Tango:

Como hombre de tango se lo identifica por haber sido cantor de Francisco Canaro quien, muy brevemente, dio su opinión sobre sus condiciones, seguramente con una sonrisa, pero sin faltarle a su pensamiento: «Fue un gran imitador de cantores, que gustaba más con la voz de los otros que con la propia». Sin embargo, en sólo diecisiete meses, dejó registrados en el disco 25 temas y diez años más tarde, ya solista, siete más, cifra que no alcanzaron muchos de los tantos vocalistas que tuvo Canaro. Porque en su definición El Kaiser tenía razón. Rico llegó a su orquesta proveniente de un conjunto humorístico y el público, no muy exigente o complaciente con el estilo del maestro, lo aceptó más por sus antecedentes artísticos que como cantor de tangos. Fue un vocalista de fuerza, de voz potente, pero carente de brillo, de discreto fraseo y restringido para cualquier tipo de fiorituras. De allí que gustaba más cuando imitaba. Pero recuperaba terreno con su imagen de muchacho simpático y pintón. De buena estatura, morocho, atractivos rasgos y una sonrisa compradora. Se inició cantando en clubes de barrio, Promediando los años 30. Su nombre llega a Mario Pugliese —Cariño—, creador del entonces popular conjunto humorístico-musical Los Bohemios y marcha con ellos para presentaciones radiales y giras por el interior del país. El pianista era Oscar Sabino. Los Cinco Grandes del Buen HumorEn 1940 la numerosa troupe, más humorística que musical, comandada por Tito Martínez del Box, La Gran Cruzada del Buen Humor, lo incorpora a su elenco. Radio Belgrano y locales de espectáculos cuentan con su presencia. También con ellos aparece por primera vez en el cine en 1943. Fue en El fabricante de estrellas, con Pepe Arias, donde algunos componentes de la troupe aparecen en una escena donde Rico imita a Alberto Castillo y Rafael Carret hace su rutina de «pato». Al año siguiente, Oscar Sabino, vinculado musicalmente a Canaro, lo presenta al director y se incorpora a la orquesta. El gran Pirincho, que estaba en todos los detalles, pensó que cambiando su nombre conseguiría diferenciar al humorista cantor del cantor de tangos. Con ese fin propuso que se llamara Guillermo Barragán y luego Guillermo Peñaflor, pero ninguno le gustó al cantante. Finalmente, horas antes de debutar en Radio Belgrano mandó a imprimir en la cartelera: Guillermo Coral y punto final. Así se lo conoció durante este período. El otro vocalista era el uruguayo Carlos Roldán. Debuta en el disco cantando el vals de Sabino, “Incomprensión”. Mas tarde Roldán es reemplazado por Alberto Arenas. Juntos intervienen en las múltiples presentaciones del maestro y también en la revista musical de 1945 El tango en París, de Enrique García Velloso. Allí canta, a dúo con Arenas, la milonga “Serafín y Julia Paz”, a dúo con la actriz Alicia Vignoli el vals “No llores más” y solo el tango “Niebla”, que previamente Canaro con el cantor Roberto Maida había grabado, con otra letra, con el título de “El que a hierro mata”. Cuando deja la orquesta interviene en la película No salgas esta noche, estrenada en enero de 1946, allí sólo aparece cantando el tango “El irresistible”. Los Cinco Grandes del Buen HumorVuelve a La Gran Cruzada del Buen Humor, para participar en otra película, Cuidado con las imitaciones (mayo de 1948). Poco después se produce una transformación en el grupo y aparecen Los Cinco Grandes del Buen Humor, que queda conformado por Rico, Carret, Jorge Luz, Zelmar Gueñol y Juan Carlos Cambón, este último por años vinculado al tango con su piano acompañando en varias giras a Mercdes Simone y creando el Cuarteto Los Ases. La trayectoria de los muchachos es exitosa. Radio, teatros, giras por América y España y 12 películas jalonan su recorrido. Es el galán, el que enamora a la muchacha de turno, el que saca de todos los atolladeros a sus disparatados amigos. Salvo la excepción de “Vecinita” (letra suya con música de Enrique Pedreira) en Los peores del barrio, sólo canta para conquistar a la muchacha o haciendo imitaciones según lo requieran los simples argumentos creados para cada una de las películas. Se mantuvieron, con gran éxito, cerca de una década hasta que aparecieron otros conjuntos con fórmulas parecidas y sus recetas sencillas e inocentes para hacer reír —sin trazos gruesos—, se van diluyendo. Deciden separarse y cada uno busca otro rumbo. Al tango siguió ligado a través de esporádicas grabaciones. Su medio de actuación fue la televisión, en programas musicales donde oficiaba de presentador y, a partir de una experiencia en 1973, continuó como actor de reparto en comedias costumbristas. Así hasta el presente, aunque cada vez más espaciadamente con sus más de 80 años a cuestas. En los últimos años, no perdió la sonrisa ni la mirada de sorpresa en los papeles que le tocó interpretar. En esos gestos se sigue conservando el personaje que realmente nos legó, no el de cantor de Canaro, sino el del conjunto cómico que lo consagró, Los Grandes del Buen Humor. El que suscribe, como tantos de mi generación, recordamos con afecto y nostalgia esos lindos tiempos de tango y alegría.

Tango Máximo Mori Argentina

Tango:

Nació en la localidad de Vicente López, vecina a la Ciudad de Buenos Aires. Siendo niño su familia se traslada a Santa Lucía, un pueblo del municipio de Arrecifes, su padre, músico, tenía un conjunto integrado en su mayoría por familiares. De pequeño, estudió solfeo, armonía y guitarra con su padre y luego, continuó con el bandoneón. A los 16 años, viajó a Buenos Aires, con una recomendación para que lo escuchara Alejandro Scarpino. Pese a su edad, el maestro lo incorporó a su orquesta. En poco tiempo, su nombre comenzó a trascender en el ambiente tanguero. Llamaba la atención su exquisito sonido y personal fraseo. Por estas cualidades, fue invitado a participar en muchos conjuntos, integrando la fila de bandoneones de Enrique Mora, José Luis Padula, Luis Brighenti y Manuel Buzón. En 1936, dio un salto importante en su carrera cuando fue requerido por Miguel Caló, integrando la orquesta junto con Osvaldo Pugliese (piano), Raúl Kaplún, Pedro Sapochnik, Pedro Pandolfi, Orestes Zungri (violines), Miguel Caló, Calixto Sallago y Américo Caggiano (bandoneones), Alfredo Sciarreta (contrabajo) y los cantores: Carlos Dante y Alberto Morel. Al año siguiente, se fue a la orquesta de Antonio Rodio, para sumarse a tres bandoneonistas de lujo: Antonio Ríos, Eduardo Rovira y Héctor Artola. Ya en esa época, estaban consolidadas sus cualidades de instrumentista y arreglador, por tal motivo, es contratado por el binomio Vardaro-Demare, como primer bandoneón y orquestador de la formación. Debutaron en 1938 en Radio Belgrano, pero al poco tiempo se desvinculó Elvino Vardaro, quedando la orquesta bajo la dirección de Lucio Demare. Mori pasó a ser figura fundamental de la orquesta y, además, se convirtió en un amigo entrañable del autor de “Malena” hasta la muerte de Lucio en 1974. En junio de 1938, grabaron en el sello Odeon, los dos primeros arreglos de Mori: el hermoso tango de Agustín Bardi “La racha” y en el acople, “Telón”, con la voz de Juan Carlos Miranda. Luego de un intervalo bastante prolongado en las grabaciones, regresaron al disco en octubre de 1941 con “Color de rosa”, comenzando así, el momento de mayor esplendor de la orquesta de Demare, donde debemos sumar el aporte interpretativo de Raúl Berón, quizás, en la etapa más brillante de su carrera artística. A mediados de 1945, Demare dejó su orquesta porque, junto a sus antiguos compañeros Agustín Irusta y Roberto Fugazot, fueron contratados para actuar en Cuba y en otros países de América. La orquesta fue reconstruida en parte por el binomio conformado por el violinista Raúl Kaplún y el cantor Horacio Quintana, pero Mori no se quedó con ellos porque fue convocado a integrar la formación de Ángel D'Agostino, donde trabajó hasta 1948. Ese año se fue con Joaquín Do Reyes como conductor de los bandoneones y arreglador, reencontrándose con Elvino Vardaro. En la orquesta estaban el pianista uruguayo, César Zagnoli y el joven intérprete, Horacio Deval. En 1952, lo encontramos en el sexteto de Juan Carlos Howard que además integraban: Salvador Casare (el otro bandoneón), Carlos Arnaiz y Noti (violines), Domingo Donnaruma (contrabajo) y las voces de Carlos Bermúdez y Marcelo Paz. Los primeros meses de 1953, volvió a la orquesta de D'Agostino donde se quedó hasta 1959. El músico estaba en su apogeo, no sólo por su capacidad musical en el arreglo y la orquestación, también por la sonoridad y la expresión que le sacaba al instrumento. Un ejemplo de esta demostración de calidad la podemos comprobar en “Café Domínguez”, grabado en agosto de 1955 y que incluye un recitado de Julián Centeya. A fines de 1959, se unió nuevamente a Demare para grabar un disco long play, para acompañar a Tania. En 1965, reapareció junto al guitarrista Bartolomé Palermo, en el local Palito 85, cuyo dueño era su amigo Demare, situado en la ex calle Cangallo 1185, donde hacían un trío. En esos años hizo televisión en Canal 9, con un quinteto integrado por Carlos Figari (piano), Carlos Arnaiz (violín), Héctor Davis (guitarra) y Horacio Vivas (contrabajo). En 1968, participó con la orquesta de Figari en la grabación de un disco, para el sello Magenta, nuevamente con Tania, a quien también acompañarían en el escenario de Cambalache, propiedad de la cancionista. Finalmente, hizo su última intervención discográfica para un sello ignoto, con Demare, Arnaiz y el contrabajista Eugenio Pro, con la voz de Eduardo Adrián, ejemplar muy difícil de conseguir. Como compositor, nos dejó los instrumentales “Pensativo”, “Sensitivo”, este último en conjunto con Mario Demarco, y “Valsecito alegre” con Juan Luis Garelli. Y con letra: “Evocando al tango” y “Recorro mi ciudad” —de Amanda Petarca— y “Soñando el regreso”, de Nélida Savi. Este músico exquisito, que llenó tantas horas de mi vida en la Buenos Aires noctámbula, decidió regresar a sus pagos de Santa Lucía donde vivió hasta su muerte. Pero no se fue del todo, porque nos dejó en sus discos, el testimonio de su talento y de su hombría de bien, resultando de absoluta justicia su homenaje en Todo Tango.

Tango Antonio Buglione Argentina

Tango:

Se inició en el pueblo de General Villegas (provincia de Buenos Aires) con un cuarteto por 1914 en una «casa de mujeres», donde actuó tres meses. Al volver a la capital debuta con el cuarteto de Antonio Scatasso en el famoso Café El Parque, de allí y al correr de los años tocó en todos los cafés, cabarets y cines de aquel tiempo que hubo en Buenos Aires, hazaña que no igualó ningún colega suyo. En 1922 integrando la orquesta de José Martínez estuvo en el Teatro Politeama con la compañía Vittone-Pomar que representó la obra de Manuel Romero El gran premio nacional y al año siguiente con la misma orquesta en el Smart con Simari-Franco; después tuvo actuaciones en otros teatros e integró numerosas típicas de primera categoría por radios y lugares de espectáculos. Con el bandoneonista Alberto Cima fue al Perú en 1936 actuando en la Confitería La Cabaña, de Lima y con el cuarteto de su nombre recorrió casi todo el país a partir de 1940. Como cantor usó el seudónimo de Antonio Reyes iniciándose en 1926 en el cabaret Folies Bergere cuando era violinista de Julio Pollero, desde entonces en todos los conjuntos actuó como instrumentista y vocalista. Fue el que grabó más estribillos con orquestas, contándose, aunque las etiquetas de los discos no lo nombren, las de Francisco Canaro, Francisco Lomuto, Osvaldo Fresedo, Minotto Di Cicco, Orquesta Típica Victor, Luis Petrucelli y entre otras hay que destacar la grabación del tango “Tiburón” (de Enrique Dizeo, Luis D'Abbraccio y Pollero) con la típica de Julio Pollero en discos Victor hecha a cuatro voces por Agustín Magaldi, Pedro Noda, Larena y él. Cantó con Juan Canaro en el Cine París; acompañado por los guitarristas Zerdá, Ferrari y Rodríguez en 1932 en Radio Nacional; en Radio Splendid, con las guitarras de Canattaro y Pedretti; radios Fénix, París, Prieto, etc. Su primera composición fue el tango “La veleta” de 1919; en 1921 hizo su tango clásico inolvidable, “La maleva”, y entre sus setenta obras registradas recordamos “Bohemios”, “Lombardo”, “Sentimiento malevo”, “Pobrecita”, “Te busqué por todas partes”, “Cleopatra”, “Olivero”, “Puro tranco”, “Tristeza nocturna”, “Pa' qué te fuiste”. De Carlos Gardel dijo: «Lo conocí en 1919 en el Bar El Tropezón de la calle Callao por mediación de José Martínez y Francisco Canaro y a “La maleva” lo primero que hizo fue grabarlo cantándolo después en el Empire de la calle Esmeralda. Iba a grabarme también “Lombardo” y como una estrofa decía «Lombardo querido, que nunca te ha vencido, ningún otro corcel...» y en esos mismos días este caballo perdió el invicto, ya no lo quiso hacer. Insistí diciéndole: «Arreglamos la frase poniendo «Lombardo querido, que sólo te ha vencido, serio el gran corcel...» (Serio se llamaba el caballo que lo venció). A lo que me contestó: «Vos tenés cancha pibe... pero Lombardo me desilusionó». Me prometió entonces grabarme “Sentimiento malevo”, mas se fue a Europa y quedó en promesa, pero me quedó el consuelo de que por lo menos me grabó “La maleva”». Buglione nació en Buenos Aires (barrio de San Cristóbal) el 18 de mayo de 1899 y allí falleció el 2 de marzo de 1978.

Tango Andrés Cepeda Argentina

Tango:

Llamado El divino poeta de la prisión Joven culto, abandonó sus estudios por malas compañías yendo a dar con sus huesos a la Penitenciaría Nacional, tras delinquir varias veces, en cuya cárcel escribió la mayoría de sus versos. El payador Francisco Bianco, en una nota del año 1959, dijo de él: «Era un paisano del pueblo de Brandsen (provincia de Buenos Aires); aventurero por cierto, le dio por recorrer los paisajes del gran Buenos Aires, en donde se puso a tono con amigos orilleros de todo ambiente». «Todas sus poesías las escribió hallándose preso y se difundieron y popularizaron por la voz de los viejos troveros de los barrios porteños. «Carlitos Gardel fue de los primeros en imprimirlos en discos Columbia (Casa Tagini) en el año 1912. «El buen paisano y poeta Andrés Cepeda, epilogó en el bajo Colón, a la altura de las calles Estados Unidos e Independencia frente al café La Loba; hallándose sentado en uno de los bancos de Avda. Colón, un parroquiano coruñés, mal asesino, le infirió una profunda puñalada falleciendo en el acto. Fue velado por sus amigos más íntimos en la calle San Juan, entre Solís y Entre Ríos, justamente donde después plantó su circo Don Pepe Podestá. «Según referencia de mi tío Raymundo Bianco (el Argollero de Constitución), la noche del velorio cayó la policía deteniendo a la mayoría de los amigos dolientes. «Mi tío Raymundo, antes de morir, me legó las composiciones que Cepeda en la cárcel le había obsequiado. Yo creyéndolo oportuno, al ver que las venían profanando, las recopilé y las hice editar desinteresadamente, con el fin de resguardar el nombre del autor y sus derechos». Gardel cantó numerosas poesías de Cepeda, a quien conoció, y grabó haciéndolas figurar como propias, las siguientes: “La mariposa (Gorjeos)”; “A Hernández (Yo sé hacer)”; “A mi madre [d]”; “El poncho del olvido (Me dejaste)”; “El almohadón”; “Amargura [b]”; “En vano, en vano”. Según La Nación del 31 de marzo de 1910, Cepeda murió peleando contra varios, en el Paseo Colón sí, pero entre las calles México y Venezuela. (El café llamábase La Loba Chica). Cepeda nació en Coronel Brandsen (provincia de Buenos Aires) el 18 de mayo de 1869 y falleció en Buenos Aires el 30 de marzo de 1910.

domingo, 1 de mayo de 2016

Tango Egidio Alberto Aducci Argentina

Tango:

El éxito puede ser efímero, caprichoso, muchas veces inexplicable, y esto ocurre frecuentemente en el tango, donde nos cuesta entender el olvido o la trascendencia de sus protagonistas. Alberto Gómez fue un cantor impecable, muy popular a través de su participación en el cine argentino, dueño de una voz refinada y con registro de tenor. Sin embargo su fama estuvo acotada al breve lapso de sus películas, a su época de cantor. El tiempo lo fue marginando lenta, pero implacablemente de la memoria popular. Es cierto que buscó otros horizontes y también, como otros grandes solistas de la década del treinta, los años cuarenta lo encontraron recorriendo América Latina con un éxito extraordinario. Al igual que Charlo, Agustín Irusta y Hugo Del Carril, fue embajador del tango en todo el continente. Esta puede ser una explicación al misterio de su poca trascendencia artística. Su ausencia del país en el renacimiento que significó el cuarenta —década prolífica en músicos y vocalistas— es, a mi entender, la causante de tan lamentable olvido. Pero lo cierto es que estamos frente a un artista excepcional que debe considerarse, por mérito propio, en la galería de los más grandes vocalistas del tango, junto con Carlos Gardel, Ignacio Corsini, Agustín Magaldi, Charlo y Agustín Irusta. Alberto Gómez tenía todo para ser primera figura, un registro brillante, una voz potente, un gusto delicado y un excelente repertorio. Fue el cantor preferido de Enrique Santos Discépolo para interpretar su obra. Su versión de “Alma del bandoneón” resulta insuperable. Fue cantor nacional, estribillista y solista, nunca cantor de orquesta, por el mismo hecho de estar ausente cuando esta condición se instituyó con las grandes orquestas. Al igual que Gardel no fue un improvisado sino un estudioso, desde niño sintió influencia por el canto lírico que estudió desde muy joven. En 1927, comienza su carrera artística formando un dúo junto a su amigo Augusto Vila (Tito). Actuaron como aficionados en cafés y teatros de Lomas de Zamora, su ciudad natal (región suburbana del Gran Buenos Aires). Luego pasaron a los cines de la calle Corrientes, donde se unieron con el consagrado guitarrista Manuel Parada, con quien debutaron en la radio. La compañía Víctor los contrata y el primer disco que graban tenía una etiqueta que no mencionaba a Manuel Parada, integrante del trío, ni tampoco a Vicente Spina, que era guitarrista acompañante. Esto motivó el alejamiento de Parada y la definitiva consolidación del dúo Gómez-Vila. Su primer registro fue “Soy un arlequín” de Discépolo, que tenía en su acople el vals de Alfredo Pelaia “Adiós adiós”, en dúo con Vila. Si bien Alberto Gómez grabó su repertorio mayoritariamente acompañado por excelentes guitarristas, también realizó muchas versiones acompañado por los músicos de la casa Victor e inclusive tuvo destacada participación como estribillista de la Orquesta Típica Victor y de Adolfo Carabelli, cantando estribillos con el seudónimo de Nico. En el año 1933, interviene en la recordada película Tango, junto con otras grandes estrellas como Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Azucena Maizani, Mercedes Simone y varios más en la cual participa como galán y como cantor. Entre otras películas, en 1936 hace el rol protagónico de Juan Moreyra y, en 1952, en el film Donde comienzan los pantanos. A mediados de los años 30, es requerido por las empresas discográficas para actuar como solista. Gómez se niega, manteniendo su compromiso con Augusto Vila. Al tiempo este renuncia al dúo, se convierte en manager y así, nace su etapa protagónica. Hace innumerables giras por el exterior, comenzando por Uruguay, donde obtuvo un éxito consagratorio y también por Chile, Brasil, México, Colombia, Venezuela y Cuba, lugares donde fue una y otra vez a raíz del prestigio obtenido. Toda esta labor la realizó entre los años 40 y 50, aunque siempre retornaba a Buenos Aires para cumplir compromisos en nuestro medio. En la década del cuarenta, graba con el sello Victor y luego pasa al sello Odeon, pero son muchas y muy importantes sus grabaciones en Cuba y en otros países de América. A fines de la década del cincuenta hizo grabaciones en la compañía TK. Y en los años 1969-1970 grabó un larga duración imperdible en la casa RCA-Victor. Como compositor le debemos los tangos: “Del tiempo de la morocha”, “Tolerancia”, “Que nadie se entere” —grabado estupendamente por Francisco Canaro—, “Cansancio” y su gran éxito “Que sea lo que Dios quiera” junto a su tema turfístico, “Milonga que peina canas”, su obra más recordada. Fueron sus guitarristas más destacados, los ya citados Manuel Parada y Vicente Spina, Orlando Urruspuru, José María Aguilar, Reynaldo Baudino, Luis Iglesias, Alberto Remersaro y José Canet. Cantó también acompañado por Pedro Maffia en el año 1959 por Radio Belgrano y en los discos TK. El actual resurgimiento del tango nos obliga a difundir la obra de Alberto Gómez, que está colocado en el nivel superior de las voces del tango. Y como tangueros y hombres de radio debemos rescatar para las nuevas generaciones su estilo, su personalidad y su extraordinario valor artístico.

Tango Walter Larroquet Argentina

Tango:

Nació en Mar del Plata, hermosa ciudad de la Provincia de Buenos Aires distante 400 km de la Capital. Es un artista completo que suma a su calidad de intérprete, la de instrumentista, arreglador de temas criollos y tangos, además de compositor, cosa que hace muy bien pero, lo que a mí más me gusta, es su modo amable de cantar. La tesitura delicada de su voz, con un timbre atenorado y una expresiva media voz, hacen de Walter un cantor de excelencia que, hace rato ya, queríamos integrarlo a nuestro portal. Haciendo gala de una afinación perfecta, liga las frases e interpreta sin necesidad de detenerse para enfatizar el sentido de las letras, no utiliza los clichés dramáticos, que tan repetidamente escuchamos en otros cantores. No nos ofrece trémulos, tampoco vibratos exagerados, su dicción es muy clara, su fraseo bien gardeliano, canta en tempo, generando climas, acordes al significado de los versos. Comenzó de muy niño, a los cinco años, en LU6 Emisora Atlántica, de su ciudad natal, cantando tangos. Pasaron muchos años, y en agosto de 2004, ganó el primer premio del Certamen Hugo del Carril, cantando el tango “Magia de malvón”, con letra de nuestra amiga Marta Pizzo. A partir de ese momento, su carrera fue en continuo ascenso. En el año 2005, grabó en vivo en el Teatro Alvear, con la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, codirigida por los maestros Raúl Garello y Carlos García, y con la participación especial de Fabián Bertero. En los años 2006, 2007 y 2009, fue convocado por el Festival de Justo Daract en la Provincia de San Luis y actuó compartiendo escenario con Nelly Omar. Luego, se sucederían una serie interminable de certámenes y eventos entre los que podemos destacar su segundo puesto en la sede de San Nicolás, del Pre La Falda 2009; su participación en el Festival de La Falda 2010, en Festival y Mundial de Tango del mismo año, con el Quinteto de los Santos; en el Teatro Colón de Mar del Plata con el Cuarteto Esencia de Tango. Fue ganador del Concurso La Vuelta de Obligado, poniéndole música a un tema de Marta Pizzo, en agosto del 2011. También, del Certamen Hugo del Carril, de ese año, con su tango “Cantor nacional”, cuyo arreglo, según me informó, será a cargo de Raúl Garello. Ganador del pre Cosquín 2011, llevado a cabo en la Capital. Al año siguiente, convocado por el Quinteto de los Santos participó en dos presentaciones en Los 36 Billares, en ocasión del disco Si vuelvo a Buenos Aires. En dicha producción, canta dos temas, junto a otros importantes invitados. Con esta agrupación actuó durante todo el año 2012 y el siguiente, en diferentes escenarios, entre ellos: La Botica del Ángel y en el Centro Cultural Julián Centeya en ocasión de la presentación del libro de Marta Pizzo, A tango traviesa, a la que tuve la suerte de asistir y donde le reiteré a Walter, que me enviara el material para escribir esta semblanza. Luego, continuó en el Torquato Tasso y en el café Los 36 Billares, siempre con de los Santos. Por último, y esto hace muy pocos días, el 9 de noviembre del 2013, fue invitado junto con el quinteto, a participar de la primera edición del Festival de la Guitarra en el Tango, donde estuvieron entre otros: Hernán Ruiz, Horacio Avilano Cuarteto y Juanjo Domínguez, este último homenajeado por sus colegas.

Tango Salvador Pedro Raiano Argentina

Tango:

Salvador Pedro Raiano nació el 19 de abril de 1945 en Villa Ballester. Se llamaba Salvador; pero fue conocido como Néstor Ray. El Néstor lo adquirió en la cárcel, tras asumir una condena por los robos de su hermano menor. Luego, la actitud rebelde lo llevó a un centro de rehabilitación juvenil en Zapala, donde aprendió el oficio de sastre. Se cuenta que a los nueve años bailaba chamamés y rancheras, entre otras danzas de enlace; y algo más tarde lo sedujo el rock. Sin embargo, su formación en el baile comenzó en los clubes, mirando practicar a los viejos. Así, a los 17 ganó concursos de Salón-Fantasía en Estudiantes, el Club Almagro y el Augusteo, entre otros. Muchos años después realizó exhibiciones con Patricia García en milongas y en el programa La Botica. Un día el actor Robert Duvall lo vio y se lo llevó a los Estados Unidos. Néstor realizó giras por la costa oeste y gran cantidad de países europeos. Además de en Youtube, puede vérselo en las películas La patota argentina, Tango, bayle nuestro y El hombre que capturó a Adolph Eichmann, con el mismo Duvall. Tanto enseñó en Hollywood a gente famosa, que se lo llamó El Maestro de las Estrellas. Y ha sido un título coherente con él mismo: llevó una vida de película.

Tango Teresita Asprella Argentina

Tango:

Nació en Buenos Aires, en el barrio de Montserrat. Comenzó desde muy chiquita cantando frente al público, la llamaban La Goyita. Estudió guitarra, violín y canto. En 1921 fue cancionista del Quinteto de Maestros que actuaba en el Palais de Glace. Ese conjunto era codirigido por Ángel D'Agostino y Agesilao Ferrazzano y contaba, además, con Alfredo Mazzeo en violín, Ernesto Bianchi y Abel D'Onofrio en bandoneones. En 1924 viajó a París con Ernesto Bianco, quien había convocado además a Agesilao Ferrazzano y Juan Pecci. Formó una orquesta para actuar en Francia, en la que cantó Asprella. También estuvo en la formación de Bachicha (Juan Deambroggio) y cuando crearon la orquesta Bianco-Bachicha. En 1925, participó en la orquesta de Francisco Canaro, siempre en París, cuando sus integrantes eran obligados a actuar disfrazados de gauchos. Con esta formación registró algunos temas muy bien aceptados por aquel público, fueron “Esclavas blancas”, “Arrepentida”, “Cancionero”, “Tanita de la proa”, entre otros. Formaban esa orquesta: Francisco Canaro y Agesilao Ferrazzano (violines), Carlos Marcucci y Juan Canaro (bandoneones), Fioravanti Di Cicco (piano), Rafael Canaro (contrabajo y serrucho, alternadamente), Romualdo Lomoro (batería) y Teresita Asprella (canto y guitarra). También trabajó junto a Horacio Pettorossi, con quien tuvo un éxito tan importante que hasta en los Estados Unidos se escuchó su versión de “Dónde estás corazón”, aproximadamente en 1930. Grabó en el sello Odeon de Francia con las orquestas en las que estuvo y también para el sello Columbia. Fue aquella su etapa culminante como artista. De vuelta en su país hizo algunas presentaciones radiales y, sin aviso, se alejó del ambiente. No existen datos que lo puedan justificar. Sí hubo un casamiento con un señor ajeno al ámbito artístico que pudo apurar su decisión. También los primeros síntomas de una enfermedad que finalmente la llevó a la muerte siendo aún, una mujer joven. El recuerdo escaso para una de las pocas mujeres que, en aquella época, contribuyó en la difusión del tango en el viejo continente.

domingo, 24 de abril de 2016

Tango Víctor Soliño España

Tango:

El periodismo fue su profesión, trabajando en El Plata, diario de Montevideo, por casi diez años hasta 1930, año que ingresó a Radio El Espectador en La Hora Popular, para desempeñar luego la dirección de esa emisora. Escribió diversas obras teatrales, la mayoría con Roberto Fontaina y estrenadas en salas montevideanas: Au Printemps, la primera en 1925; Seguí Pancho por la vía, Muchos niños para un trompo, Calada y colorada, ¿Estás ahí, Montevideo?, etc. Atraído por el teatro desde niño con algunos escarceos en las tablas, entró de lleno en él al formar en 1923 la que fuera famosa Troupe Ateniense con los hermanos Collazo, Gerardo Matos Rodríguez, Roberto Fontaina, Alberto Vila y otros, de resonantes actuaciones en ambas capitales del Plata. Su primer intento como autor de tangos lo hizo por 1922 con "No quiero" y al que agregó una nómina extensa con éxitos notables grabados por Rosita Quiroga y también por Agustín Magaldi, Alberto Vila, Tita Merello y otros populares cantantes y que compusiera con Roberto Fontaina, los Collazo, A. Mondino, Edgardo Donato, Matos Rodríguez, etc. y que se llaman: “Saber vivir”, “Volverás”, “Perdonala”, “Adiós, mi barrio”, “Boca abierta”, “Patoteros”, “Puras plumas”, “Mi papito”, “Sos una fiera”, “T.B.C.”, “Negro”, “Maula”, “Garufa”, “Niño bien”, “Mocosita”, y fados, canciones, zambas, fox-trots, valses. Requerido para este trabajo se explayó de esta manera: «Nunca tuve el placer de escucharle a Carlos Gardel un tango mío. Eso no quiere decir que no los haya cantado porque por aquellos tiempos recuerdo perfectamente que muchos amigos míos que lo aplaudieron en París, Madrid y Barcelona me traían noticias de la alegría que experimentaron al oírle al Mago algunas de mis composiciones. Pero este olvido de Gardel por mis cosas tiene una razón que no resisto al deseo de relatar. «Un día, allá por 1926, yo trabajaba entonces en el diario El Plata de Montevideo como periodista, un compañero de tareas, Perico Bernat, que era a la vez gran amigo y representante de Gardel en esta ciudad, vino alborozado a comunicarme una grata noticia: Gardel había grabado “Mocosita” y me solicitaba la autorización pertinente para poner a la venta los discos, autorización que, supeditada a mi última palabra, había concedido ya Matos Rodríguez. «Lamentablemente, con todo el pesar imaginable, le respondí a Perico Bernat que no era posible. El grupo de autores uruguayos, que en aquella época nos iniciábamos en esas actividades, todo se lo debíamos a Rosita Quiroga. Ella había acogido entusiastamente nuestras obras y las había difundido con cariño y generosidad. Habíamos contraído con ella un compromiso moral por el cual ninguna de las obras que ella grabara sería reproducida por otro intérprete. «Perico Bernat insistió repetidamente para lograr mi asentimiento. José Blixen Ramírez, cronista teatral de El Plata a quien me ligaban muchos lazos de afecto y también amigo íntimo de Gardel, renovó en varias ocasiones el pedido. Razzano vino expresamente a Montevideo a conversar conmigo para tratar de hacerme desistir de mi actitud, significándome —lo que yo imaginaba— que de mantenerme en ella seguramente cerraba el camino hacia Gardel, para siempre. Pero, decorosamente, no podía modificar mi resolución y, en consecuencia, "Mocosita" ya grabada, no pudo ponerse a la venta. Sé que en España se vendieron los discos. «Escuché a Gardel por primera vez en la temporada de junio de 1915, cuando debutó en Montevideo, en el Teatro Royal, formando dúo con Razzano. Luego creo no haberme perdido ninguna de sus frecuentes actuaciones posteriores por estos pagos. Tuve oportunidad de conversar con él en varias ocasiones y hasta de participar en algún asado con amigos comunes. Pero trato más o menos íntimo con Carlitos nunca tuve. Había una valla que la educación y el don de gentes disimulaban. Pero estaba allí, infranqueable... Era “Mocosita”.» Esto en nota de enero de 1961, y en su libro Mis tangos y los Atenienses de 1967 repite algunos conceptos. Soliño nació en Bayona (España) el 10 de septiembre de 1897 y falleció en Montevideo el 13 de octubre de 1983.

Tango Alberto Vila Uruguay

Tango:

Personalísimo cantor, nacido en Montevideo el 25 de setiembre de 1903. Su carrera comienza luego de un ensayo privado para la plana mayor de los Atenienses, una noche de agosto de 1927, acontecimiento que recordara siempre la memoria privilegiada de Víctor Soliño, entonando en la ocasión las estrofas del popular tango “Siga el corso”. Debutó en la Troupe Ateniense en el Teatro Solís, de Montevideo, el 6 de octubre de 1927, haciendo imitaciones de Carlos Gardel, prolongando sus actuaciones cuando el celebrado conjunto pasó a actuar en el Teatro Coliseo, de Buenos Aires, y la empresa Victor le ofrece un contrato para grabar discos que comienza a cumplir el 12 de diciembre de 1927, registrando cuatro temas, que formarán parte de sus dos primeros discos, tres de ellos tangos uruguayos y un vals de Antonio Sureda y Homero Manzi, “Ensueño”. Corresponde recordar los tangos “Perdonala”, de Juan Agnese, Víctor Soliño y Roberto Fontaina, “Niño bien”, de Juan Antonio Collazo, Víctor Soliño y Roberto Fontaina y “Che papusa oí”, de Gerardo Matos Rodríguez y versos de Enrique Cadícamo. Alberto Vila seguía en Montevideo, desempeñando tareas como funcionario del Banco de Cobranzas y viajaba frecuentemente a Buenos Aires a cumplir sus compromisos de grabación. El 12 de abril de 1928 interviene como solista en versiones para discos de la Troupe Ateniense en tres espléndidas canciones: “Golondrinas [b]” (zamba), “En un pueblito español” (vals) y “Príncipe azul” (foxtrot). Prácticamente decidido, en 1929, para realizar una gira por Europa, en el mes de julio del citado año recibe un telegrama de Radio Prieto de Buenos Aires ofreciéndole un contrato de actuación por tres meses, que acepta y cumple. Su presencia en Buenos Aires despierta el interés de los empresarios de los teatros Empire y Florida, con espléndida retribución, lo que lo induce a renunciar definitivamente a su empleo para dedicarse de lleno a sus actividades artísticas. Realiza giras por toda la Argentina, matizadas por frecuentes presencias en Montevideo. En enero de 1933 actúa ante los micrófonos de Radio El Espectador y Sport, respaldado en la ocasión por un trío de guitarras formado por Baudino, Pardo y Pérez. Promediando la década del 30, se destaca ampliamente como actor en el cine argentino, donde también se luce como cantor. Radio Bar (1936) lo incluye en un reparto junto a Lidia y Violeta Desmond, Alicia Barrié, Gloria Guzmán y Juan Carlos Thorry y la orquesta de Elvino Vardaro. A esa película le siguen Cuatro corazones (1939), Retazo (1939), La casa del recuerdo y Confesión (1940), viajando a Estados Unidos para intervenir en el filme Se conocieron en la Argentina, con la actriz Maureen O'Hara, donde acompañado por la orquesta de Lud Gluskin canta en inglés y en español. Transcurría el año 1941. Al retornar a Buenos Aires se destaca en el cine nuevamente. En 1942 en Mañana me suicido y Amor último modelo. Finalmente, en 1946 aparece en Camino del infierno y Adiós pampa mía. Cabe consignar que Alberto Vila también hizo cine en Montevideo. El 17 de agosto de 1938 se estrenaba en el desaparecido Ambassador en la calle Julio Herrera y Obes entre 18 de Julio y San José, Soltero soy feliz, donde el celebrado artista se lucía junto a Ramón Collazo, cabeza del elenco. Años más tarde (1946), en una producción rioplatense actuó en Los tres mosqueteros, cuyas escenas principales fueron registradas en las escalinatas de nuestro hermoso Parque Capurro. Realizó inolvidables temporadas en las principales emisoras radiales de Buenos Aires. Su naturalidad y su auténtica simpatía a las que agregaba su canto tan personal le permitieron ser un auténtico triunfador. En la plenitud de sus espléndidas condiciones artísticas, cuando aún lucía su auténtica juventud, Alberto Vila puso broche final a su carrera de actor y de cantor. Radicado en Buenos Aires, emprendió algunos negocios, alejado por completo de todos los lugares de sus triunfos. Encontrándose en Montevideo, rodeado de sus familiares, un síncope cardíaco lo abatió, sorpresivamente, el 23 de febrero de 1981. 

Tango Ramón Collazo Uruguay

Tango:

Sus comienzos datan de 1923 como integrante de la famosa Troupe Estudiantil uruguaya Ateniense, junto a Roberto Fontaina, su director; Víctor Soliño, Alberto Vila, su hermano Juan Antonio Collazo, etc., actuando en Montevideo y en Buenos Aires en los mejores lugares de esparcimiento. En nuestra capital debutaron el 9 de octubre de 1926 en el Teatro de la Ópera y más tarde lo hicieron en el viejo San Martín, el Coliseo, el Onrubia, el Argentino, el Casino, el Politeama, el Astral y otros. Dirigió esa troupe desde el año 1943, al retirarse Fontaina, y la rotulada Oxford. Tuvo típica y con ella grabó en discos Odeon. Publicó en 1967 el libro Historias del bajo. Por ese año 23 compuso su primera música, el tango “Bolita”, y luego sucesos como “Pato”, creación de Rosita Quiroga que grabó Carlos Gardel en España; “Araca París” que con letra de Carlos Lenzi también grabó Gardel; “Mama yo quiero un novio” suceso mundial con letra de Fontaina y “Agua florida” que creara Alberto Vila con versos de Fernán Silva Valdés. Otros: “Venganza”, “Vieja loca”, “Adiós mi barrio”, “Saber vivir”, “Hombrecito”, “No quiero”, “Adiós”, “Picaflor”, “Montevideo”. Hablando de Gardel dijo: «En las actuaciones de Carlitos en Montevideo, le oí cantar “Pato” en el Teatro Solís, agradeciéndole personalmente esa deferencia. «En la radiotelefonía cantó únicamente por Radio Carve, no actuando en ninguna otra emisora montevideana. No se pudo conseguir la cantidad de $ 500,00 uruguayos que su representante pidió por una audición. Solamente Yerba Armiño dio $ 250,00, pero en una gentileza de Carlos y sin enojos, donó esa cantidad a su representante Perico Bernat y cantó gratis. «En la puerta de Radio Carve le quitaron de sus bolsillos, un lápiz, su pañuelo y otras menudencias. Cuando una muchacha quiso quitarle la bufanda pidió por favor que se lo dejara por ser un regalo de Irineo Leguisamo. También esa vez cantó en el Teatro 18 de Julio y su actuación fue apoteósica». Ramón Collazo nació en Montevideo el 25 de enero de 1901 y allí falleció el 16 de julio de 1981.